ilus-post-15feb2016

Innovar para despegar

Nadie se atrevería a negar que nuestra manera de comunicarnos, consumir y hacer negocios está cambiando a un ritmo vertiginoso, pero sorprendentemente, muchas organizaciones parecen no haberse dado cuenta aún de esta transformación. Lamentablemente, este error puede llegar a pagarse caro, y mucho antes de lo esperado.

Frente a este hecho incontestable, nos vemos obligados a replantearnos nuestra estrategia de competitividad para el mañana como un todo orgánico. Y podemos decir, sin temor a equivocarnos, que sus ejes principales deben estar anclados en la creatividad, la innovación y el diseño, ya que —como lo hemos mencionado en otras oportunidades— muchas de nuestras estrategias de abordaje y resolución de problemas están quedando obsoletas frente las exigencias del mercado.

Sentado esto, quisiéramos detenernos un momento en este punto y ofrecer algunas consideraciones acerca de la forma de encarar los procesos de innovación, ya que muchas veces el éxito de un proyecto se ve minado por errores de enfoque e implementación.

Principalmente, creemos importante remarcar que la inspiración y la singularidad debe estar en la raíz de toda idea innovadora. Sin inspiración no hay innovación verdadera, tan solo una colección de fórmulas repetidas e ineficientes que no apuntan al núcleo duro del problema sino más bien a calmar ansiedades cosméticas, que terminan por inundar el mercado con propuestas descartables y carentes de valor real. Esto no significa que no existan procesos probados y perfeccionados a través de la práctica y la ejercitación, pero lejos están de ser soluciones enlatadas o de “talle único”.

En efecto, para llegar a una solución verdaderamente innovadora la clave está en la autenticidad y el compromiso con el proyecto, en realmente pensar en la función del producto-servicio y en su usuario final, tratando de liberar al diseño de los vicios del conformismo, el esteticismo o los requerimientos de la burocracia corporativa. En palabras de Tomás Maldonado: “si quiere pintar vaya a París, aquí hacemos esto”, dirigiéndose acaloradamente a Gui Bonsiepe mientras golpeaba un teléfono de baquelita negra contra su escritorio en la Escuela de Diseño de Ulm. El problema principal siempre ha de ser encarado a través del pensamiento de diseño, sin distraernos en detalles ni cuestiones superficiales.

El diseño y la innovación operan sinérgicamente en la creación de un tipo de valor de altísima calidad y diferenciación que nace de su esencia más elemental, y es la propia realidad del mercado la que nos está dando pruebas tangibles de este fenómeno. Tal es así, que hace años que vemos posicionarse en el cenit a las compañías más innovadoras y enfocadas en el usuario, mientras que pasan inexorablemente a un segundo plano aquellas que siguen repitiendo modelos y automatismos del pasado.

La importancia de invertir en diseño e innovación, e incluirlos como temas vitales en la agenda de las organizaciones, está quedando patente, y será la clave para competir y triunfar en la economía del mañana.

2 Comments
  • Ana
    Posted at 15:26h, 15 febrero Responder

    Totalmente de acuerdo. La innovación y la creatividad es una piedra angular hoy en día. Una vez definida la meta a alcanzar, el proceso intrínsecamente se vuelve artesanal aunque por fuera no lo parezca. Se establece un camino pero con la suficiente flexibilidad para hacer los cambios necesarios si vemos que nuestra meta se aleja en lugar de acercarse. La tecnología es grandiosa pero el ingenio humano irremplazable.

    • Panacroma
      Posted at 13:12h, 19 febrero Responder

      Ana, muchas gracias por tu interés en nuestro proyecto y por tu apoyo. En Panacroma somos firmes creyentes en el poder innovador del diseño para transformar y potenciar los negocios, qué bueno que coincidamos en nuestros puntos de vista. Seguí atenta a los nuevos proyectos y posts que iremos sumando periódicamente. Saludos!

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