“Piense fuera de la caja”. OK, pero… ¿qué caja?

En palabras del sabio “uno es ignorante porque no sabe qué es lo que ignora”, con lo cual, si queremos empezar a pensar en términos innovadores, es decir, “fuera de la caja”, sería deseable hacer un primer esfuerzo por definir efectivamente qué es o de qué se trata esta caja en cuestión.

Definir en términos claros un problema es siempre un buen comienzo, ya que parte de una respuesta efectiva radica en la definición clara del desafío entre manos.

Siguiendo esta lógica, nos aventuraríamos a afirmar que la caja se construye en base a la rigidez, el miedo a lo desconocido y la necesidad de producir respuestas en contextos de predictibilidad y repetición estandarizada de procesos infértiles. Resumidamente, podríamos decir que la caja es el marco rígido, el obstáculo que bloquea el alcance de nuestra mirada y nos impide pensar creativamente. El peso de la caja, finalmente termina por cerrar cualquier grieta por donde pueda ingresar la luz de la innovación y anula nuestra capacidad de pensar.

Afortunadamente existen antídotos, pero como tales, ninguno es de acción inmediata ni absolutamente efectivo en todos los casos. De todos modos, podríamos prescribir —con el permiso de los galenos— una fuerte dosis de cuestionamiento a modo de tratamiento de shock para eliminar, al menos temporalmente, este flagelo de la caja.

Como dice Simon Sinek, “empieza con por qué”. Esta pregunta de poder magnífico es la punta de lanza que nos permite reflexionar al respecto de la naturaleza y características particulares de un problema, es decir, es el primer paso para salir de la caja. No hay que tener miedo de pensar. Muchas veces la primer traba a la creatividad e innovación la construimos nosotros mismos —el otro tiene un poco que ver en esta cuestión también, pero no cabe duda que nosotros somos los protagonistas de nuestra propia censura.

En conclusión, antes de poder “pensar fuera de la caja”, una tarea de por sí suficientemente titánica, comencemos por recuperar el valor del pensar, del preguntar, del cuestionar, todas herramientas clave para entender la naturaleza y el contexto en el que se desarrolla nuestra existencia y vehículos eficaces para obtener respuestas del universo.

Completemos exitosamente esta primera etapa y habremos construido una base lógica y creativa apta para dar el siguiente paso en nuestro camino hacia la innovación.

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